viernes, 26 de septiembre de 2008

Sexo, Mentiras y You-Tube.


El titulo de la famosa película de Steven Soderbergh, Sexo, Mentiras y Cintas de Vídeo parece querer aplicarse a Internet casi desde su nacimiento. En determinados momentos, y según a quien escuchemos, da la impresión de que Internet está lleno de peligros para los mayores y sobre todo, para los pequeños. Es el paraíso del Sexo, y no es posible dar un paso sin que te acechen peligrosas páginas visitadas y/o creadas por villanos amenazantes, que llenarán las mentes de los más jóvenes de fantasías oscuras y lascivas hasta lograr sus más oscuros fines...

Y puede que sea verdad. Hay sexo en internet, y hay depravados, y hay mentiras. Y hay vídeos, muchos vídeos... Pero también hay muchas otras cosas.

Sexo.

El Sr. Pequeñito me comentaba recientemente, al respecto de este blog, que su impresión es que era muy ñoño (bonita palabra), pero que al fin y al cabo, los únicos blogs que él leía con mayor o menor asiduidad tenían como tema los cómics o el porno. Por lo tanto, aquí tenemos una persona real que usa Internet para ver porno (y no es un monstruo, bueno, no mucho). Pero también usa Internet para ver cómics. Por lo tanto, de los dos usos principales que El Sr. Pequeñito le da a Internet, uno al menos tiene que ver con el sexo.

El anonimato que da Internet (al menos aparentemente) le hace el candidato ideal para ser usado en aquellas aficiones que no son admitidas en sociedad como el cúlmen del buen gusto. Sin embargo, la popularidad que tiene el sexo en la web, y el porno como su expresión más urgente e inmediata, dan que pensar. Si no existiera Internet, ¿tendría tanto éxito el porno?. Probablemente no. Pero a fin de cuentas, ¿es éso tan malo?. Ignoro si hay algún estudio que relacione el auge de Internet (y de las páginas pornográficas) con las ventas de las revistas (de toda la vida) en los kioscos de barrio.
En cualquier caso, lo que parece seguro es que el negocio del sexo da dinero, si no fuera así no se explica la invasión de publicidad con enlaces a este tipo de páginas en tantas páginas webs.

Un ejemplo de que el sexo da dinero - me lo comenta El Sr. Pequeñito una vez más- está en la página de una actriz porno española: Salma De Nora. En su página promociona un cásting para aquellos (y aquellas) que quieran aparecer en su próxima película. Para ello cobra 300 euros a los que se apunten (ellas solo 100), incluyendo además del cásting propiamente dicho, la habitación del hotel en Mallorca (el link, con contenido para adultos es http://www.salmadenora.es/casting-porno.htm). Dudo que una película de cualquier otro género cobre a los candidatos a "actores" 300 euros por la prueba. Pero también estoy seguro que no podría llegar siquiera esta noticia/publicidad al público sin la ayuda de Internet...

Alexa (el buscador, y proveedor de información sobre la web) nos da el listado de las 100 webs más visitadas en España. Entre ellas hay al menos seis cuyo contenido principal es el porno. A ellas hay que sumar las de contactos (como por ejemplo la publicitada Meetic.es). El sexo es muy popular (al menos en Internet) en nuestro país.

Vídeos

Pero los portales de vídeos (los generales, no ya los pornográficos) no se quedan atrás: YouTube se encuentra en el tercer lugar, justo después de dos buscadores (Google.es y Live). Dicen que Google aún no ha rentabilizado la compra de YouTube, pero cuando empiece a hacerlo...

A partir de aquí tenemos más buscadores, diarios on-line, redes sociales, más portales de vídeo y descargas de ficheros (principalmente cine y música) legales, ilegales y alegales.

Mentiras

Y en cuanto a las mentiras... Cualquier mente racional comprende que no todo lo que está escrito tiene, por ese simple hecho, la categoría de "verdad". Ésto se aplica tanto a Internet como a la vida fuera de él (por el hecho de que un periodista escriba cualquier cosa en un periódico "tradicional", y se publique, no se convierte en verdadero). Sin embargo, Internet proporciona, por un lado el anonimato necesario para poder difundir cualquier locura sin miedo a represalias, y por otro la inmediatez requerida para no dar lugar a poder comprobar la validez de la noticia. A ello debemos unir la falta de control que supuestamente existe en los medios escritos y de los que Internet - por regla general - carece. Un ejemplo ilustrativo se relata en La Huella Digital .
¿Podemos correr el riesgo? Yo, sinceramente, creo que sí.

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